Vicente María Infantino viajó desde Italia a Argentina en la primavera de 1916. Como tantos otros en aquellos años, desembarcó en América buscando construir un futuro mejor.
Con unas pocas valijas y muchas ganas de trabajar, eligió Rosario, una ciudad que por entonces progresaba al ritmo de los cientos de inmigrantes que como él estaban llegando.
Por eso en Cumbre Nevada decimos que hacemos helado por tradición y por vocación. Porque en esos sabores suaves y puros, recreamos un pedazo de nuestra propia historia, un legado familiar que hoy compartimos con el mundo.
Sitio desarrollado por Media Works